Museografía de la casa hacienda Santa Úrsula


La planta arquitectónica tiene una forma poligonal en “L”.

Sergio Espinoza Hernández

Las haciendas de cacao fueron las que hicieron el núcleo poblacional de la Villa de la Purísima Concepción de Nicaragua, la única ciudad española que no se trazó según las reglas de Vitrubio, sino a lo que podría llamarse la “tipología nicaragüense”. Como vestigio de la “ciudad cacao” sobrevive la casa hacienda Santa Úrsula, hoy Museo Antropológico de Rivas, una estructura rural en un ambiente urbano, es una característica de identidad de la ciudad de Rivas.

Situada en un morro donde se contemplan paisajes urbanos, hacia el este el centro de la ciudad y hacia el sur sobresale el campanario de la parroquia San Francisco. El inmueble arquitectónico es de la época colonial prototipo casa hacienda, con un sistema constructivo de adobe y taquezal. Se tiene acceso al bien inmueble por una escalera de siete escalones de concreto y pasamano de madera debido a que el inmueble está asentado sobre un alto pretil que le permite ponerse más a nivel de la colina en la parte trasera.

Su fachada es una baranda de madera con nueve columnas de madera con una zapata como capitel dispuestas en 180o, que cierra un amplio corredor semiabierto, con 4 puertas de acceso y una ventana en forma de poyera con impresionante verga forjada en hierro.

La puerta principal es de mayor altura con vano remarcado y pilastra decorativas de madera, es la sala principal, la más amplia, con cielo raso decorativo, con la única ventana del frontis con vados amplios. En su época era sala comedor.

Las otras tres piezas son dormitorios, de los cuales 2 con puertas doble hojas de madera original y la otra con puerta modificada.

Corredor interno. Paredes de adobe con taquezal, piso de ladrillo de concreto de tres tipos, techo de estructura de madera, con cubierta de teja de barro.

El otro corredor del lado oeste está compuesto para por dos salones que eran bodegas para las herramientas de trabajo y para almacenar el grano del cacao.

Historicidad

La ciudad colonial de Rivas constituida con título de villa en 1720 se convierte hasta 1890 en uno de los centros principales de la agricultura junto con Chinandega y León, dedicada a los productos de exportación (añil, cacao y ganado), cuando Rivas ponía presidentes de la República, Adán Cárdenas y Evaristo Carazo.

El que describe el inmueble con detalle es William Walker, lo califica de edificio y asegura que la cubierta es de teja y el cielo falso de caña de castilla. Estos detalles los ofrece porque el 24 de marzo de 1857 la casa Santa Úrsula fue quemada, resulta que estaba ocupada por una parte del batallón de infantería de la falange al mando del capitán Chatfield, fue atacada por los patriotas al mando de Martínez, la forma de asalto era como a las fortalezas, los gruesos muros los protegías de las balas, por consiguiente había que usar fuego por el punto más débil de la solera y así se hizo. Ataron trapos empapados de petróleo a una bayoneta enlazada a una larga vara, entraron por el lado norte, por la retaguardia y le prendieron fuego; “pero la infantería rechazó a las tropas que habían venido a hacer la operación… y en breve quedó apagado el incendio”. Por la descripción sería en la crujía norte, su última sala, frente donde hoy están los sanitarios.

El propietario de Santa Úrsula era Máximo Espinoza, gobernador del departamento de Rivas, también dueño del Mesón Espinoza, ubicado donde hoy está la casa de corredores Maliaño.

El censo del año 1867 registra a productores de cacao, no las fincas, por lo que es difícil saber cuántos cacaoteros tenía Santa Úrsula, pero sí su propietario Máximo Espinoza con 56,000 cacaoteros posiblemente distribuidos en varias haciendas. El que mayor tenía era Indalecio Maliaño

Corredor semiabierto con baranda de madera y las columnas que soportan el techo. La monumental ventada de la fachada. Puerta doble hoja con ventanas de rejas.

con 140,000 propietario  de las haciendas Guadalupe y  Nahualapa, entre otras. Según el censo de 20 cacaoteros, el que menos tenía era el general Alejandro Eva con 25,000 cacaoteros.

Los cacaoteros de la época censados, además de los ya mencionados, eran: José Abarca, que tenía 116,000  cacaoteros; José Manuel Maliaño, con 93,000; José Antonio López Guerra, con 70,000 cacaotero; Francisco Guerra, Pánfilo y Gabriel Lacayo con 70,000 cada uno.  J. J. Arguello Arce con 60,000; Juan Bautista Sacasa, con 48,000; le seguía Federico Ruiz, con 44,000. Los que tenían 40,000 cacaoteros eran Juan Aguilar, Evaristo Carazo y José Chamorro, Bartolo Arcia, Francisco Sacasa y el presbítero Cecilio Sáenz con 28,000 cacaoteros cada uno. Las cacaoteras mujeres: Juana Ignacia Muñoz de Abarca con 36,000 Rafaela Aranda con 29,000 y Valentina Castillo.

Anteriormente William Wells da un dato productivo interesante de Santa Úrsula hacia 1853, dice que “es una de las mejores cultivadas de la vecindad y consta alrededor de 2,000 árboles de cacao”.

En 1867, el francés Pablo Levy en su estudio evaluativo de la economía de Nicaragua demuestra que la producción de cacao era un negocio rentable, explica: “Un árbol producía anualmente entre 175 a 200 granos, para sacar un medio se necesitaban 2,000 granos, es decir unos 10 o 12 árboles, el medio se vendía a 4 dólares, en una manzana le sacaba el cosechador unos 400 dólares, a ese dinero hay que deducir el 15% de gastos de explotación y la amortización del capital invertido, de modo que puede deducirse que la industria del cacao produce el 25% de beneficio neto”.

Museografía

La casa hacienda Santa Úrsula es una pieza arquitectónica con significado por sí misma, esté o no el Museo de Rivas en su interior.

Es una casa hacienda productora de cacao del siglo XVIII, por consiguiente debe constar con símbolos que comuniquen su origen y su razón de ser, objetos lexicográficos que informen de su quehacer en lo económico, social y cultural.

Los objetos de la realidad originaria de Santa Úrsula sugeridos son:

  1. En el jardín y patio trasero en lado este, sembrar 6 “casas” de cacao, integrada por un madero negro como árbol de sombra y tres plantas de cacao. Una actividad con participación ciudadana. Esto permitirá contemplar el manejo de planta en su desarrollo.
  2. Exposición de objetos y fotografías del proceso agrícola del cacao: Granos de cacao secos con una leyenda primera moneda de Nicaragua impuesta por los indios de San Jorge. La fruta ovoidea que llaman mazorca, cuya cáscara externa es color amarilla o colorada con verde. Fotos de madero negro que se utilizaba como palo de sombra, por eso es conocido como “madre del cacao” debido a la protección que le brindó. Piedra de moler para explicar el oficio de mujeres molenderas en la industria del cacao. Es parte de la cultura agrícola el término de madriado, que consistía en un cuadro formado por alamedas de mangos, en su interior unos 10,000 árboles generalmente. Fotos de una muestra de secado de cacao. Fotos de las pulpas comestibles de color blanco rosado que envuelve la almendra, que en número de 25 a 40 están dispuestas simétricamente.
  3. La canoa de madera, para fermentar las almendras durante 2 o 3 días. El cacao le heredó la canoa a la ganadería para hacer cuajada.
  4. Una pintura mural sobre la evolución del cacao en el desarrollo de Rivas, que es un hecho connotado en su historia originaria. Hombres en el corte de fruta y mujeres en la molienda.
  5. Una pintura mural del episodio del incendio frustrado durante la guerra nacional de la casa Santa Úrsula, en el fondo del corredor oeste.
  6. Culturalmente se pueden rescatar coplas y bombas rurales, parabienes de recién casados y cuentos de camino, entre otros, para ser presentados a turistas en su idioma.

Localización: Barrio Rigoberto López Pérez, de la esquina noroeste de la Policía Nacional 100 m oeste y 100 m norte, calle empedrada al tope. Rivas.

En tiempo de la colonia y posindependencia la hacienda se dedicó a la producción del cacao de exportación.

Descripción del lote: Frente: 119.61 metros lineales. Fondo: 64.07 m. Superficie: 7,682.14 m2. Forma: Polígono irregular. Ocupa una manzana.

Descripción del inmueble: De un nivel. Línea de construcción: remetida. Forma de la planta: L.

Ambientes: 6 salas. 5 corredores. 1 jardín. 1 patio.

Altura de la fachada: 4.32 m.

Época: La distribución, fachada y estructura, lo global del edificio es del siglo XVIII.

Estilo: La fachada exterior e interior y los detalles son coloniales.

Elementos constructivos: Paredes de adobe exteriores e interiores con taquezal. Los pilares o columnas (26) y vigas de madera. El cielo de madera. El piso exterior e interior de concreto. En el patio una loza de concreto. La cubierta de teja de barro.

Bibliografía consultada

 Lévy, Pablo. Notas geográficas y económicas sobre la república de Nicaragua. Introducción y notas: Dr. Jaime Íncer Barquero. Serie Geografía No. 1. Fondo de Promoción Cultural. Banco de América, 1976. Página 403.

Romero Vargas, Germán. Las Estructuras sociales de Nicaragua en el siglo XVIII. Edición Vanguardia 1987.Página 242.

Lanuza Matamoro, Alberto. Estructuras socioeconómicas. Poder y Estado en Nicaragua (1821-1875). Tesis de grado para optar al grado de licenciado en Sociología. Universidad de Costa Rica. Página 182.

Walker William. La Guerra en Nicaragua. 1860. Traducida por Fabio Carnevalini. Managua 1883. 2da. Edición. Tipografía El Porvenir. Página 240.

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