Mis memorias de Radio Mundial


Carlos Laguna.

Por Carlos Ronald Laguna.

Trabajaba de maestro en la escuela Eloy Canales y decidí buscar empleo en Managua, fui a Radio Mundial, ubicada en Loma Verde. Era mediodía y debí esperarme un par de horas para conversar con el periodista Guillermo Tremino, que estaba reunido con el personal, bajaba orientaciones del dueño de la emisora Manuel Arana.

Lo primero que me preguntó el señor Tremino fue de dónde llegaba y sobre mi experiencia. Me preguntó si era egresado de la universidad. Le contesté que llegaba de Rivas, que era egresado de la UCA y que dirigía la Voz de Rivas en Radio Rumbos.

Esto parece que convenció al  señor Treminio y dijo: “Te vamos a dejar en prueba por 15 días”. Acto seguido me señaló mis fuentes de información, la Cruz Roja, los Bomberos, la Policía y la morgue, entre otras. Mi esfuerzo despejo dudas. Transcurridos los quince días de prueba comencé a trabajar y con tanto éxito que los señores Tremino y Manuel Arana me felicitaron. En esos días la guerrilla urbana era fuerte en la capital y diariamente se  reportaban muertes, tanto de jóvenes como de guardias.

No hay dudas,  por esa época Radio Mundial era la catedral de la radiodifusión en Centroamérica. Recuerdo que grababan novelas que vendían a Venezuela y México y para mí fue la mejor experiencia, porque aprendí muchas cosas que no enseña la universidad.

En una de mis fuentes, la morgue, vi los cadáveres de renombrados guerrilleros como Roberto Huembes, Carlos Agüero y otros, como los niños de Ayapal. Incluyendo cadáveres de guardias en estado de putrefacción.

Censura de prensa

Por esos meses, recuerdo que en el noticiero Mundial y Hoy los periodistas escribíamos de 60 a 100 notas informativas, pero el guardia que censuraba las noticias, de nombre coronel Alberto Luna, nos dejaba solo 20 en algunos casos y además abundaba en amenazas de muerte: “ustedes de repente van a amanecer con los ojos llenos de hormigas por tirarle al gobierno”. Lo que nunca se hizo realidad gracias a Dios.

En varias oportunidades los jóvenes del Frente Sandinista se tomaron por asalto Radio Mundial, a la hora que se transmitía Noticiero Mundial y después de pasar consignas en una grabadora destartalada, nos dejaban encerrados hasta que llegaba la guardia y nos liberaba.

Un día de tantos llegaron y dejaron en la puerta un objeto envuelto con cinta adhesiva y nos dijeron: “el que intente salir volará en pedazos porque esta es una bomba de tiempo”. Como a las dos horas llegaron al lugar los zapadores de la guardia y descubrieron que la tal bomba era una semilla de aguacate envuelta con cinta adhesiva. Esa mañana fuimos  rehenes Donald Chisman, Alejandro Acevedo (q.e.p.d.), Alonso Luna, Guillermo Treminio y este servidor.

Posteriormente llegó la seguridad y tras mostrar algunos álbumes, nos pedían reconocer a los guerrilleros, lo que no hizo nadie porque no los conocíamos. Fue horas más tarde que por información de Carlos Mejía Godoy, quien permanecía en las afueras de la radio, que supimos que los tres jóvenes habían muerto en un tiroteo en los alrededores del Estadio Nacional.

 

Mujeres de El Cuá

En el reparto San Antonio tuve la oportunidad  de conocer a una de las mujeres sufridas de El Cuá, cuyo nombre era Amanda, de unos 50 años aproximadamente. Me contó que una patrulla de la guardia de Somoza había violado a todas las mujeres del lugar. Solo con ella un militar se negó hacerlo porque dijo que su religión se lo prohibía, pero se le robó el blúmer color lila.

 

Bienvenido Granda

Don Manuel Arana Valle me envió a Canal 2 con la unidad móvil para entrevistar al cantante de la gran Sonora Matancera. Bienvenido Granda había llegado al Canal 2 acompañado de un gran aparato de seguridad, pero da la casualidad que por la noche, cuando regresaba de dejar al indio Pan de Rosa, que vivía en el kilómetro 10 de la carretera vieja a León, al pasar por el 7 Sur vi a un hombre cayéndose de ebrio con un saco al hombro, inmediatamente reconocí que se trataba del cantante Bienvenido Granda, por lo que bajé de mi carro y lo aparté del peligro. Como respuesta me dijo: “Tú no te vas, chico, yo tengo una presentación en el Molino Rojo y vas a entrar conmigo, yo pago los gastos”. Fue así como estuve bien atendido y no supe a qué hora me fui. Antes tuve la oportunidad de entrevistar a la española Sarita Montiel en el Teatro  Nacional Rubén Darío, en Managua.

José José

Trabajé para otras emisoras en la capital, como radio Difusora Nacional, cuyo director era Cidar Cisneros, egresado del cuadro dramático de Radio Mundial. Hay recuerdos que nunca se olvidan, como la tarde antes de iniciar mi noticiero en Radio Continental; llegó un hombre joven delgado vestido con pantalón azul y camisa a cuadros y con la barba crecida, y me dijo que él era José José de México, me regaló un póster suyo. Y por su aliento a alcohol pude adivinar que andaba metido en el cañal.

José José, después de identificarse, me relató que tenía varios días sin probar alimentos, que el dinero se le había terminado y que andaba en la miseria. Me mostró la letra de una canción titulada “Almohada”, la cual le había entregado un compañero de tragos con el propósito que se la grabara a su regreso a México. Fue así como conocí a José José, a quien le regalé un vigorón y 50 córdobas.

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