¿Por qué se cambió un ¡AAAAAAY! por un ¡NO! en la presentación de ¡La Novia de Tola” en Buenos Aires?


Por Sergio Espinoza Hernández.

El ¡NO! es negación, es oposición a algo o una orden a cumplirse.

El ¡AAAAAAY! es una exclamación, no es ni negación ni afirmación. Está en mayúscula porque en lenguaje teatral significa que es un grito.

El ¡NO! es más gramatical, mientras que ¡AAAAAAY! es “un hondo gemido” más para el teatro. Eso quiere decir que el “¡no!”  no  mejora la pieza sino que la empeora.

El ¡NO! es un lenguaje informativo, transmite conocimiento.

El ¡AAAAAAY! es expresivo, ligado a los sentimientos.

El ¡NO! es más bien de prosista, en cambio  el ¡AAAAAAY! es de poetas.

El ¡AAAAAAY! dice de las emociones.

El ¡NO! es lenguaje directo, que pretende provocar una acción contraria a la que se realiza… (Si solo le faltó decir por favor).

Crítica

Colegas, aquí no hablamos solo de gramática y análisis de texto, sino de las funciones del lenguaje y del teatro, de lógica formal y de patrimonio literario de los rivenses.

En este análisis lo que interesa es el significado de las dos nociones, porque cada una de ellas tiene una proposición en el teatro. El  ¡NO! te lleva a la fatalidad, a la tragedia. El ¡AAAAAAY! en cambio te lleva a la comedia y a un final feliz. Me explico.

El  ¡NO! se exclama cuando El Cura le  pregunta a Don Juan  si “acepta usted, en nombre de Dios, por esposa, a la señorita….”.

Es “NO” es de negación, no le gusta lo que está por pasar. El ¡NO! tiene el propósito de impedir la acción manifiesta del santo sacramento del matrimonio.

En cambio el ¡AAAAAAY! de La Trigueña es el momento crucial del embrujo de Ña Serapia “en la mera iglesia cuando istén como llorando las candelas de cebo virgen y repiqueteando las campanas, y el Señó Cura los ajunte a los de la boda, la cual no se efertuará, lo juro por mis justanes….”.

Es un ¡AAAAAAY! de aparecida. El embrujo se cumplió si se sigue la secuencia del personaje principal de la obra de teatro La Trigueña y no La Novia.

El ¡AAAAAAY! es un lenguaje que manifiesta el sentimiento de La Trigueña, la gracia está en el grado de entonación que le dé el personaje.

En conclusión: ese cambio de una interjección admirativa por una negación es un total disparate para la literatura y para el teatro.

Por ser una pieza literaria de importancia para Nicaragua  por “ser la mejor comedia después del Güegüense”, se exige respeto al autor, a Ñor Alberto Ordóñez Argüello. El texto se respeta para no estar frente a una infracción o una violación de los derechos de autor. No debe aceptarse semejante práctica alejada de la legislación moderna y la ética profesional

.https://youtu.be/OVQwYmmIM6k

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