Luisa Bello con su tortilla dulce y cosa de horno


Luisa Bello.

Por Maritza Vargas.

Nos trasladamos a la comunidad Los Cerros,  a la casa de doña Luisa Bello; se encontraba en la preparación de  los productos que lleva la tortilla dulce, mientras su hijo chequeaba el horno donde estaban las deliciosas rosquillas. Tiene 80 años de edad y 50 años de vender estos derivados del maíz; inició a trabajar desde  los diez años; su nombre de pila es Juana Luisa Bello.

Doña Luisa afirma que empezó a trabajar primero en la venta de chanchos, recorría los barrios del municipio de Rivas, iba a El Palenque, ahí conoció a mi mama Ángela Vargas. Luego se dedicó a hacer tortilla dulce de pujagua y de maíz blanco, batida, empanada y rosquillas; los vendía en  el antiguo mercadito donde tenía un tramo con condiciones en la parte techada.

Cuenta doña Luisa que antes se trasladaba de la comunidad Los Cerros a Rivas en carretón de caballo por el camino viejo que pasa por Las Piedras, salía a las tres de la mañana, luego se transportaba en el bus Pájaro azul.

En el Mercadito se vendía verduras y carnes, llegaba una señora a ofrecer chilate, los compradores combinaban el chilate con la tortilla dulce; habían bancas y mesas donde uno se sentaba a deleitar la merienda de maíz.

“En aquella época también hacía y vendía nacatamales, de 60 a 80 nacatamales, eran encargados, solo los iba a entregar y recibía mi dinero, esto era los fines de semana. En ese tiempo un nacatamal valía 15 centavos, ahora cuesta 30 córdobas. Lo que llevaba al Mercadito se vendía de 12 hasta 16 sartenes de tortilla dulce. Llegaba a las tres de la mañana y cuando eran las siete ya había terminado toda la venta, y esto era todos los días. De todos los que vendíamos en el Mercadito solo hemos quedado dos: yo y la Adelita que  todavía vende rosquete, pan y bizcocho en la entrada del mercado”, recordó doña Luisa Bello.

Mercadito

Al hacer la comparación con ayer y hoy, doña Luisa comenta “aunque vuelvan a reactivar el Mercadito yo no vuelvo, ahí las ventas han bajado mucho y casi no compra la gente. Ahora hay muchas que hacen tortilla dulce de elotes y esto hace que las ventas bajen, yo no hago porque tiene mucho tequio y a mi edad…  ya no, ahora solo ganamos para sobrevivir”.

Mercado

Doña Luisa vende sus tortillas dulce y demás derivados del maíz en un área frente a la calle del mercado municipal de Rivas, en un predio de tierra sin techo, donde están varios vendedores de fruta y verduras al aire libre.

Sale de Los Cerros antes de las cuatro de la mañana, viaja en los taxis que vienen de Tola para trasladarse a su tramo, donde pone una mesita, su banco y su pana. Lleva café también.

El pedazo de tortilla dulce cuesta cinco córdobas y doce rosquillas valen diez córdobas.

¿Y cuánto hace ahora? “Hago tres medios y medio de maíz en tortilla dulce y medio de batida, en total hago cuatro medios todos los días. Mientras de rosquillas solo hago los martes y los jueves,  tres medios de maíz. El otro problema es que en la comunidad la mayoría de las casas tienen horno y hacen tortilla dulce”, dice.

¿Y si llueve? —No se vende nada, tengo que salir a la calle, voy al barrio San Francisco hasta fiado doy para no irme de regreso con la venta. Cuando son las siete de la mañana tengo que abandonar el lugar porque  el sol está sumamente fuerte y debo salir a la calle a vender.

Vida

¿Cómo aprendió a hacer tortilla dulce? y responde: “viendo, es que a mí me crio la Simona Solís, a ella le decían Simona Chispa, muy famosa en la comunidad, vivía en la bajada, ya murió. Yo llegué a vivir como hija de crianza a los diez años. Ella era la que horneaba el producto y yo salía a vender al Mercadito de Rivas, viví 14 años con ella, de ahí salí casada, me casé a los 24 años”.

Nació en Tola, ahí su papá tenía una finca, vino a vivir chiquita a la comunidad Los Cerros, tiene tres hermanos.

Doña Luisa Bello se casó con Felipe Víctor Alguera, con él vivió 51 años. Tiene cinco años de haber fallecido, pero para ella es como que fue ayer; le hace mucha falta porque eran bien unidos. “Nunca me trató mal, cuando yo venía de vender ya me tenía la comida hecha, para que comiéramos los dos. No tuvimos hijos, criamos a tres como hijos. Ellos son Marbely del Carmen  Víctor Bello, José Antonio Víctor Bello y Daniel Víctor Bello. Su mamá se llamaba Juanita  Bello, de la comunidad Los Cerros, y su papá Alejo Martínez, originario de Diriomo”.

Retiro

Sobre su futuro, dice: “estoy pensando en retirarme, dejar de hacer y vender tortilla dulce me siento muy enferma, me he caído  varias veces y a mis 80 años tengo  que cuidarme”.

Juana Luisa Bello.

Reconocimiento

La Alcaldía de Rivas a través de su alcalde Wilfredo López, su vicealcaldesa Esperanza Núñez, su secretario general Juan Flores y su concejo municipal, le otorgó un reconocimiento  por su ejemplo de  emprendedurismo. Esta actividad se realizó el 25 de mayo de 2017.

Yo recuerdo que en los años 80, cuando viajaba los fines de semana de la capital a mi ciudad natal Rivas, madrugaba con mi hermana Guadalupe, íbamos al Mercadito a comprar tortilla dulce acompañada por guacalito con chilate que vendía una señora. No recuerdo su nombre, pero sí de doña Luisa, que llegaba con su pana llena de rosquillas, batida, tortillas dulce de maíz pujagua. Ellas dos estaban ubicadas casi de frente.

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