Francisco Pérez Estrada, folclorólogo rivense


Museo de Diriamba. Teatro Gigante.

Sergio Espinoza Hernández

Francisco Pérez Estrada es uno de los padres de la nueva ciencia de folclor en Nicaragua. Ensayista, antropólogo social y cultural, estudioso de las obras de teatro nicaragüense, recopilador de leyendas y refranes, investigador de la comedia “Güegüense o Macho Ratón” y del cronista Fernández de Oviedo, indagó el náhuatl y al indígena para ideologizar al mestizo, poeta del Movimiento de la Vanguardia, originario de la isla de Ometepe.

Es uno de los entusiastas de la nueva disciplina del folclor en Nicaragua. No fue empírico como sus colegas, es el teórico del folclor, adoptó el método de investigación folclórica nacional de Venezuela y del instituto nacional de la tradición de Buenos Aires.

¿Qué es folclor?

Define folclor como “lo popular y tradicional”. Con estos conceptos se insertó al estudio del “folclor nicaragüense” e inició con la clasificación. Luego de “clasificar lo folclórico” de las leyendas, adagios, cuentos y otras manifestaciones,  prosigue su estudio con sistematizar la información. Hasta preguntarse sobre el fin del folclor y entre tantas direcciones de investigación se aclara con la tesis de L. Lawrence Gomme que se centra “en vivencias de ciertos valores culturales a través de los años en un proceso de adaptación”. 105

Como método propone armar una estructura sociológica para establecer las debidas demarcaciones  entre el origen y la continua mentalización de las manifestaciones populares, que generan una filosofía social, política y estética.

Sobre los diferentes fines del folclor remarca en el literario. En los textos literarios que han proyectado “el material popular y tradicional, hacia una forma culta, superior y viva”. Pone como ejemplo “La Celestina” de Fernando de Rojas. Un relato de “las mensajeras del amor”, un producto social de la mujer española y la hechicería para resolver lo principal del amor. Continúa su análisis hasta demostrar que la superstición popular española fue acogida, conservada y adaptada en su versión nicaragüense. Este marco teórico del folclor lo aplica a Nicaragua para valorar la vigencia de la cultura española en la cultura popular nicaragüense.

Superstición

Inicia con los elementos de la superstición y compara los que recoge “La Celestina” con los que se pasaron a América. Alguna de esa utilería se conservan íntegra como: “la cera, las agujas quebradas, las figuras de barro, los dibujos que figuraban al amante, o a la amada, las palabras mágicas amorosas, tal cual lo expresa Rojas”.116

Entre la lista de brujos y brujas señala a los más famosos del departamento de Rivas, que se encuentran “en La Puebla y Buenos Aires”. Hechiceros de gran prestigio, “todos ellos dedicados a la magia amorosa la mayor parte de sus actividades, porque significa un capítulo de fuertes ingresos”.  117

La mentalidad española de la superstición tuvo su influencia hasta convertirse en un aspecto tradicionalista del nicaragüense, al mezclarse con la magia indígena y la hechicería. En la tradición religiosa sobresale la devoción a un santo con peregrinaciones a pie o a caballo. “Una devoción popular nicaragüense es la de San Isidro. Aquí como en Madrid quita el agua y pone el sol”. 123

Al abordar la religión traída por los españoles los indígenas la asumieron “como una forma de sumisión al poderoso, pero también como un recurso emotivo”. El resultado es que el nuevo rito “llegó a ser una costumbre basada en creencias incompletas o deformadas por una distinta mentalidad” hasta practicar la idolatría y el ídolo fue el santo hasta el día de hoy.

Sobre las fiestas patronales resalta no lo doctrinario según los cánones católicos, sino los elementos emotivos, los motivos para el casar a las parejas y bautizar a los pequeños “quiero decir que la sociedad indígena o mestiza del campo nicaragüense, tiene en las actividades religiosas una ocasión de trato social, o que el trato social de esos casos sólo se realiza en ocasión de las festividades patronales”.125

Mestizaje

Su estudio científico arranca desde la llegada de los españoles en 1525 hasta “el fin del dominio político español” en 1821 con la independencia, abarca el proceso de colonización, la influencia española sobre el indio y el mestizo.

Comienza con el idioma. Primeramente fue gramaticalizar el castellano, el indio no conocía muchas palabras teológicas, ideas políticas y filosofías de los valores. Luego “hubo un momento en que las palabras indígenas se españolizaron”, pone como ejemplo la voz “pilín” o zapatito para niño, que viene del náhuatl “piltzin” que significa niño.

Con el folclor idiomático indígena, prosiguió con el “folklore literario”, encontrándose con “la comedia músico callejera”  conocida como “el Macho Ratón”, donde mezclan trozos de castellano con trozos de náhuatl. Esta pieza del teatro bailete es el reflejo del inicio de “la actual forma del pensamiento popular y tradicional nicaragüense”.

Los toponímicos, o los sustantivos náhuatl,  fue un sector idiomático menos influenciado por el castellano y registra 500 palabras recopiladas al momento de publicar su estudio.

En la tradición idiomática oral recopila “el habla popular y culta nicaragüenses” y los compara con refranes, adagios españoles, romances, corridos y cantares españoles.122

Música

En las fiestas de las casas de los pueblos encontró: “antiguos romances del siglo XVI… también se rememoran las bombas y los cantares… con sus variantes nicaragüense que nos permite apreciar la influencia del medio sobre la modalidad española”.

Sobre las canciones típicas nicaragüenses como El Cusuco y La Canción del Garrobo “están vaciadas en el molde popular español de ocho sílabas. Igual cosa sucede con los cantares… es muy notable la tendencia del pueblo nicaragüense hacia el metro de ocho sílabas… el consabido octosílabo”. 127

Teatro

Güegüense o Macho Ratón

Estudia el teatro folclórico hispanoamericano. Sobre el origen, es de carácter religioso, ambos el de España y el americano, de modo que el nacimiento del teatro de ambos “no están a tan largas distancias que no se pueden considerar simultáneos”. Los misioneros utilizaron el teatro para explicar los misterios cristianos o pasajes de la escritura bíblica.

En Nicaragua hay muestras de Las Pastorelas, El Gigante Goliat y La Restauración del Sacramento. “El tesoro folklórico es indudablemente la comedia colonial llamada “Güegüense o Macho ratón”, escrita en dos idiomas, el título güegüe del náhuatl viejo y macho, pequeño; el contenido escrito en náhuatl y español. El uso de la máscara para representar personas (rubios) o animales (los machos, “detalle típico en las representaciones americanas precolombinas”). 137.

Maíz

La planta es de  Mesoamérica, pero el nombre es del caribe, de las Antillas Mayores y fue la palabra impuesta por los españoles en el continente. En náhuatl es xitolt, alimento. Xilonen es la madre diosa (mujer) “mazorca tiernecita y fresca”. Recoge los mitos y tabú alrededor del maíz entre los nahuas de Nicaragua (hoy San Jorge). Para los maya-quiche el cuerpo humano, los músculos, la grasa, lo que está adentro de la carne fue hecho de maíz. 142 Señala las características mágicas, rituales y sagradas del maíz usadas por las hechiceras.

En alimento, comida y bebida enumera: “tortilla, güirila, yoltascas, rellenas, revuelta, tamal (hay diversas clases de tamal), nacatamal, yoltamal, rosquillas, albóndigas, garapacho (recado de maíz para adornar la iguana), bollos de maíz, indio viejo. En bebidas hay chicha de maíz, fresca y fuerte, cususa”.

Conclusión

Mediante la división del folclor oral y el folclor escrito, encontró el vigor de la tradición hispana y la tradición indígena, para llegar a la conclusión de mestización completo, incluida la técnica agrícola nueva, como el arado que fue influyente en el campo. Tan fue así que lo refleja “un refrán tan nicaragüense como español que dice: Llueva bien, o llueva mal, por Santiago yoltamal. Ahora bien, me parece difícil encontrar dos cosas tan disímiles como Santiago tan genuinamente español y el yoltamal, tan típicamente indígena… Es, en definitiva, la  realización del mestizaje en sus proyecciones más lejanas y efectivas”. 129

¿Ciencia?

En tiempo del Movimiento de Vanguardia el folclor dependía de la antropología cultural, pero también se reconocía como una ciencia independiente con su objeto de estudio y método de investigación propio. Francisco Pérez Estrada declara que “no es folclórista” que más bien es de la tesis que es una disciplina o un arte, no afirma que es una ciencia, pero “es una fuente importe y auxiliar de la cultura en todas sus ramificaciones”. 111 Reafirma que “es una abstracción de la antropología cultural”.

El Movimiento de Vanguardia (1925-1935) desde su manifiesto constitutivo se comprometió a desarrollar la investigación y la creación. En la investigación se proponían “descubrir y sacar a luz toda manifestación artística nicaragüense del pasado que pertenezca a la veta pura de nuestra tradición nacional y del verdadero folklore nicaragüense”. 5

Pero sus miembros, en vez de dirigirse a las universidades y a las casas de los ciudadanos cultos, se fueron a meter a los mercados de las ciudades y dejaron lo urbano para internarse tierra adentro a escuchar al campesino, su habla nicaragüense y saber popular en refranes, locuciones, dichos, canciones, oraciones, leyendas, cuentos y teatro popular.

Los padres de esta incipiente ciencia en Nicaragua son Pablo Antonio Cuadra, Salvador Cardenal y Francisco Pérez Estrada “se dedicaron con más empeño y continuidad a la investigación, recolección y estudio del folklore nicaragüense”.6

El segundo momento del folclor como ciencia es la etapa que se conoce como Cuadernos de
Talleres San Lucas (1942-1951). Los nuevos exponentes eran Ernesto Mejía Sánchez con su libro Romances y Corridos Nicaragüenses, el padre dominico creador del himno de Rivas fray Secundino García. “Emilio Álvarez Lejarza, Carlos A. Bravo, Fernando Buitrago Morales, Gilberto Vega, Erwin Krüger, Domingo Ibarra, los Buitragos (Nicolás, Berta y Edgardo), al ya citado Alfonso Valle, Hernán Robleto, Marianos Fiallos Gil, Enrique Peña Hernández, Celia Guillén, María Berríos Mayorga, Alberto Vogl Baldizón, y otros”.

Piezas Museo El Ciebo

“Muestrario”

Muestrario del Folklore Nicaragüense es un libro que recopila tradiciones y costumbrismo de varios autores. Es un producto de una investigación coordinada por Pablo Antonio Cuadra y Francisco Pérez Estrada. Publicada en 1976 por la Colección Cultural del Banco de América  en la Serie Ciencias Humanas No. 3.  Luego se vuelve a imprimir en el 2004. Fundación Uno. Colección Cultural de Centro América, Serie Pablo Antonio Cuadra; No. 8.

En lo que respecta a Francisco Pérez Estrada recopiló en teatro el “Original del Jigante” en Diriamba, en 1931, con don Santiago Potoy.  37 La pieza fue estudiada por PAC, reconoce que es anónima, la clasifica como teatro religioso vernáculo, “es una escenificación del famoso pasaje bíblico de la lucha entre David y Goliat, introducida en la época imperial y popularizada ampliamente” 47. La leyenda Chico  largo de charco verde es recopilada por él en Ometepe. 133  En costumbrismo escribió el ensayo La habitación rural (el rancho, la división del rancho y el solar). 417

Ensayos

Ensayos Nicaragüense, 1976, libro publicado por el Banco de América, en colección cultural, Serie Ciencias Humanas No. 1., contiene los fundamentos filosóficos del folclor nicaragüense: Los nahuas de Nicaragua, Investigaciones sobre el idioma, religión, cultura, política y forma de pensar del nahuas de México y Nicaragua. Más un diccionario náhuatl de palabras registradas en las crónicas de indias de Fernando de Oviedo. El Pensamiento Mágico Nicaragüenses, la influencia del pensamiento mágico español e indígena en el pensamiento mágico del nicaragüense. Introducción al Güegüense, estudio de los personajes, la trama y el entorno de la obra de teatro. Folklor Nicaragüense se enfoca en el fenómeno del mestizaje producto de la interculturización indohispano. La tenencia de la tierra, una breve historia, orientada por el derecho y con una clara posición de clase ante la propiedad comunal y la propiedad privada. Son cinco ensayos los que conforman el libro.

Poeta

Su poemario Chinazte, fue publicado en 1960, de 17 poemas. En la introducción a la tercera edición el doctor Jorge Eduardo Arellano valora: “Pérez Estrada penetró en la esencia del ser nicaragüense. Así lo sugiere el título Chinazte: semilla, siembra, cultivo de ese mismo ser que no puede ocultar su trasfondo indígena, su esencia popular y su sensibilidad telúrica, características que el poeta comparte y trasmite con economía de recursos y elementos”.

El crítico literario Álvaro Urtecho, el rivense universal, dice de Chinazte: “hay tanto memoria mítica y cosmogónica… como conciencia de clase y afirmación de soberanía de los humildes y honestos…  como una visión desamparada y trágica del pueblo pobre e indio que recuerdan, en su desolación impactante, a Rulfo y, por supuesto, al Joaquín Pasos de Misterio Indio”.

Biografía

Francisco Pérez Estrada, rivense, de Ometepe, nació el 19 de mayo de 1917. En Granada estudió su bachillerato. En Bluefields, joven con su padre residió de 1933 a 1934. En León estudio doctor en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

En Granada trabajo de secretario del doctor Carlos Cuadra Pasos, se integró al Movimiento de Vanguardia, escribió en los periódicos Juventud, Caminos y El Diario Nicaragüense. Hacia los años 40 se integró a la Cofradía de Escritores y Artistas Católicos del Taller San Lucas, que publicaba los Cuadernos del Taller San Lucas.

Con su libro “Teatro Folklórico Nicaragüense”  publicado en 1948, editorial Nuevos Horizontes; gana el premio de la Comisión Nacional de Cultura Argentina que consistía en capacitarse en ese país. En Buenos Aires, Argentina laboró como investigador en el Instituto Nacional de la Tradición, durante un año, bajo la dirección del “eminente folklorista argentino, profesor Juan  Alfonso Carrizo… me hizo construir las obras del Teatro Folklórico Nicaragüense en verso, con base en el consabido octosílabo”. 127.

El 26 de abril de 1951 obtuvo el segundo premio del Instituto Fernández de Oviedo en el IV Día del Indio.  En España, en la Universidad de Barcelona, estudió Antropología Cultural en la Facultad de Filosofía y Letras. Miembro correspondiente de la Asociación Española de Etnología y Folklore, sección del Instituto de Investigación Científicas de Madrid, España.

En México, en Universidad Nacional Autónoma de México, estudió posgrado  en Antropología Social Aplicada.

Fue miembro de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua. En 1981 recibió la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío y al año siguiente falleció en Granada, el 17 de octubre de 1982.

 

 

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